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Secundarios de startups en Colombia

Colombia produjo la startup más valiosa de la región — y una estructura de capital que lleva casi una década esperando una salida. De esa espera están hechos los mercados secundarios.

Edificio de oficinas, sede de empresas latinoamericanas respaldadas por venture capital

El efecto Rappi

Rappi, fundada en Bogotá en 2016, es la startup privada más valiosa de América Latina — valorada en torno a US$5.200–5.400 millones. Ha levantado miles de millones, incorporado a miles de empleados con equity, y todavía no ha salido a bolsa. Cada año que pasa suma vendedores: empleados iniciales con opciones consolidadas hace tiempo, ángeles de las rondas de 2016–2018, fondos llegando al final de su vida. Ya circulan precios indicativos de Rappi en plataformas internacionales pre-IPO — así es como un mercado secundario se anuncia antes de que exista infraestructura formal.

Detrás de Rappi hay una segunda ola — el unicornio proptech Habi, fintechs como Addi y Bold — lo bastante joven como para que su momento secundario aún esté por delante, que es exactamente cuando los compradores que entienden el mercado temprano eligen primero.

Cómo funcionan las transferencias

Casi toda startup colombiana se constituye como S.A.S. — la forma societaria flexible introducida en 2008 — cuyos estatutos pueden incorporar libremente restricciones de transferencia, derechos de preferencia y cláusulas de tag/drag. Una venta secundaria es, por tanto, una criatura del propio papeleo de la empresa: primero se leen los estatutos y el acuerdo de accionistas, después se negocia. LaSuperintendencia Financiera supervisa los mercados públicos y los intermediarios autorizados, no las transferencias privadas — no hay una vía regulatoria por la que pasar, ni tampoco un atajo regulatorio.

Inversores negociando una transacción en una sala de juntas

Impuestos, en breve

Colombia premia la paciencia: las ganancias sobre acciones mantenidasdos años o más suelen tributar como ganancia ocasional a una tasa plana del 15%, mientras que con menos de dos años producen renta ordinaria a tasas progresivas. Muchas startups colombianas además cuelgan de sociedades holding extranjeras, lo que traslada el punto de tributación al exterior — una razón más por la que todo acuerdo aquí empieza con un organigrama societario. Confirma el tratamiento vigente con un asesor fiscal colombiano; esto es orientación, no asesoría.

Preguntas frecuentes

¿Existe un mercado de secundarios para las startups colombianas?
Es temprano, pero real. Colombia alberga la startup más valiosa de la región — Rappi — más una banca creciente de empresas en maduración, y las participaciones en los nombres más conocidos ya cambian de manos mediante acuerdos privados negociados y plataformas internacionales pre-IPO que publican precios indicativos.
¿Cómo funcionan las transferencias de acciones privadas en Colombia?
La mayoría de las startups colombianas usa la forma societaria S.A.S., cuyos estatutos pueden incorporar libremente restricciones de transferencia, derechos de preferencia y cláusulas de drag/tag. Toda operación secundaria empieza por esos documentos; la Superintendencia Financiera (SFC) supervisa los mercados públicos, no las transferencias privadas.
¿Cómo tributan las ganancias por venta de acciones en Colombia?
Las ganancias sobre acciones mantenidas dos años o más suelen tributar como ganancia ocasional al 15%; con menos de dos años, tributan como renta ordinaria a tasas progresivas. Las estructuras transfronterizas cambian el panorama — confirma con un asesor fiscal colombiano.
¿Por qué Rappi importa tanto para los secundarios colombianos?
Rappi es la startup privada más valiosa de América Latina, fundada en 2016 — lo que significa que empleados iniciales e inversores seed llevan casi una década con su participación sin una salida a bolsa. Esa es precisamente la presión que crea oferta secundaria, y ya circulan precios indicativos de Rappi en plataformas internacionales pre-IPO.